Borja Ruete

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Month: marzo 2020

Desde mi balcón

No deja de sorprenderme que hace apenas unos días, todos estuviéramos en las calles, llenando bares, en compañía de amistades y familia. De fondo, el runrun del coronavirus: que si alguien en la empresa se había contagiado, que si era una simple gripe, que si solo los mayores debían temer la virulencia del COVID-19. Un viernes discutíamos sobre un cumpleaños; un lunes estábamos encerrados, con los planes a medio trazar y en situación de alarma colectiva. Los supermercados en cola y los coches cada vez más silenciosos.

Desde mi balcón no veo un jardín lleno de flores, tampoco las calles vacías. No hay árboles ni palomas revoltosas, ni siquiera una carretera ruidosa. Me asomo y atisbo los bloques de ventanas que rodean el patio interior de los edificios, todos ellos con diferentes tonos de amarillo y marrón. Algún tiesto rebosa vida vegetal en el espacio de mis vecinos; una bandera española a media asta quiebra la monotonía del paisaje, coronado por antenas y hierros retorcidos.

El lugar, contagiado por la quietud angustiosa de las circunstancias, rompe su silencio todas las tardes a las 20:00, cuando desde mi balcón escucho el estruendo de aplausos, el Resistiré del Dúo Dinámico y la algarabía que demuestra que al menos en esto, todos estamos en el mismo balcón.

Hoy, poco de eso importa

Nunca pensé que algo así pudiera ocurrir. Vivíamos rodeados de una barrera fina, acristalada, con grietas invisibles, incluso para muchas de las voces cortantes que ahora gritan por todo lo alto eso del ‘ya os lo dije’. En nuestro mundo artificial, una pandemia era inimaginable, porque eso solo ocurre en sociedades lejanas, las del tercer mundo, aquellas que no tienen dinero ni un bocado que llevarse a la boca.

Hace apenas una semana, planificábamos los cumpleaños, pensábamos en la película que se iba a estrenar en los cines, disfrutábamos del vermut de los viernes, nos quejábamos de jefes, del vecino idiota que no nos había saludado, de las incomodidades del metro. Bromeábamos, ¡vaya que sí bromeábamos! Después de todo, ese coronavirus no nos iba a afectar, era cosa de los chinos. Aquí lo controlaríamos y todo seguiría como hasta ahora.

Pero hoy, poco de eso importa. El sueño se ha desvanecido, la realidad nos ha dado un bofetón en la cara. Los que todavía andan bajo el sopor de su duermevela mental, los insolidarios, los egoistas, los que se saltan la cuarentena y se creen con derecho a poner en peligro al resto…a todos esos les digo basta, es suficiente, reflexionad aunque sea por un momento.

El ayer fue el ayer, un pasado de burbujas de vidrio. Hoy, poco de eso importa. A partir de ahora, tendremos que construir una nueva realidad.

© 2020 Borja Ruete

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